Que sea bueno para otros, no quiere decir que sea bueno para ti…

Desde que era un niño vi como mis padres y algunos familiares cercanos vivían del cultivo de café, lo cual era muy normal en esta zona del país ya que el café es una materia prima que la era industrial nos asignó como cuota a los mercados internacionales.

 

Nunca gusté de esos negocios a cielo abierto por varias razones pero la principal es que no me gustaba el estilo de vida que tenían los finqueros de mi familia y por eso nunca me sedujo la opción de heredar ese tipo de negocios; sin embargo, en el año 2006 y en medio de ese sin sabor de mi profesión empecé a mirar otras opciones y se apareció la oportunidad de comprar una de las fincas que eran propiedad de la familia y fue así como decidí sin más análisis que la emoción comenzar un proyecto de cultivo de café a mis 26 años.

Uno de mis indicadores de éxito en este nuevo proyecto era el ejemplo de algunos amigos y familiares a quienes les iba bien en esta industria; con los años me di cuenta que todos aparentamos siempre estar bien así estemos pasando por los peores tormentos, es un tema de ego y dignidad juntos.

Para el año 2009 ya tenía más de 40.000 palos de café sembrados y 1.000 matas de plátano, todo el proyecto cafetero funcionaba perfectamente en Excel y en los tableros que tenía en la finca con la planeación estratégica, pero en el año 2010 tuvimos una crisis invernal que se encargó de confrontar que tan fuerte era el proyecto y que tan valiente era yo a la hora de ponerle el pecho a la tormenta.

Esa crisis invernal fue tan fuerte que también nos mostró otra cantidad de fallas en el proyecto cafetero y además, muchas fallas en mi proyecto de vida, en mi estructura mental y financiera. Para el 2010 mis deudas eran de 250 millones de pesos (100.000 usd) que con el tiempo se convirtieron en más de 800 millones de pesos los cuales pagué hasta el último peso en más de una década.

No podemos ser empresarios si no tenemos las habilidades que tiene un empresario.

Hoy está muy de moda hacer negocios, pero la pregunta es:

¿Te has entrenado para ser empresario?

Así a muchos de mis amigos y familiares les fuera bien con este modelo de negocios yo no estaba preparado para eso y por ende ese fue el origen de mi cáncer financiero.

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El Blog De Alejo Ortiz

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