La ira no es el problema, la ira mal expresada si…

Cuando la expectativa toma el control de nuestras vidas, permanecemos demasiado tiempo frustrados y siempre buscando los culpables por fuera. Es por eso que decidí desde hace algunos años volverme responsable de mis resultados y así fue que maté la expectativa por completo.

 

Como cualquier otro ser humano experimento sentimientos encontrados, momentos de frustración y desconsuelo y algunas veces también me da ira, pero a diferencia del Alejo de hace unos años, ya no busco culpables, sino que yo mismo me hago responsable de cada una de las emociones que siento y me encargo de gestionarlas.

La ira esta muy de moda en el mundo de hoy y el origen de este sentimiento que se ha estandarizado a lo largo y ancho del globo es la desigualdad, el amor al poder y el hambre.

Es comprensible que quienes durante varios siglos han concentrado el poder, sientan ira al perderle y a su vez quienes han comido de las migajas que caen de la mesa de dichos poderosos sientan pánico al perder ese microprovilegio. De allí el descontento en cierta población que hoy sufre la victoria de una nueva clase dirigente y peor aún, la unión de las mayorías a este pacto histórico por un nuevo país, un país donde no queremos más corrupción, más hambre y más pobreza monetaria (en Teoría)

Recuerdo hace unos años que el candidato era un señor de apellido santos, apellido que no le hace honor al gobierno que heredó y que envileció mas el arte de la política, que en palabras de Maquiavelo es el arte de engañar. Creo que si Maquiavelo viviera en el siglo 21 tendría en su habitación posters de algunos de los políticos latinoamericanos mas votados en toda la historia, entre ellos el Tahúr Santos como lo apodó el profesor Gilberto Tobón. La elección de este títere me indignó, me causó frustración y asombro, no me explicaba como era posible que millones de colombianos hayan madrugado a las urnas a elegir semejante sátrapa, y que durante 4 años intentara gobernar después de traicionar a su partido político que fue la partera de los peores presidentes de la historia de Colombia, y digo fue, porque los colombianos en las elecciones del 2022 decidimos darle muerte política a este partido mezquino, rancio y anticuado.

Mi sensación de ira en el año 2014 fue enorme y la gestioné de muy mala manera, veía como culpables de la tragedia de Colombia a miles de votantes de esas elecciones, a mi familia que todos en absoluto votaron por él y a mis “lideres” empresariales que aconsejaban votar por el, ya que cuidaba los intereses particulares de algunos de ellos y de sus allegados. Escribía en mis redes mensajes con ira y resentimiento, peleaba con mis amigos y familiares, los tildaba de brutos e ignorantes y finalmente eso generó asilamiento, enojo y dolores de cabeza, mientras esos buitres en el congreso y la casa de Nariño se jactaban de sus robos, delitos y hasta de un nobel de paz que exterminó mi fe en Alfred Nobel y su concurso imperfecto.

4 años después se nos impone un nuevo presidente bajo la misma modalidad, un mini mesías que no permitiría que Colombia sea como Venezuela, ese fue todo su slogan de campaña y al igual que con el tahúr santos, millones de colombianos salieron en manada a votar por ese nuevo delegado del partido, un títere mas solo que algo mas joven y con habilidades menos refinadas que la de su antecesor. De igual manera mi sensación fue de ira, pero esta vez no dije nada y con la experiencia previa decidí seguir pa’lante y sin mirar pa’tras. Mi familia, amigos y compañeros de trabajo festejaban el continuismo y yo en mis adentros lloraba y anticipaba 4 años mas de plutocracia mientras el verdadero pueblo colombiano se empobrecía más y más, y como si de las plagas de Egipto se tratara este gobierno fue aderezado con una pandemia, la peor inflación de la historia y la indignación social manifestada en las calles durante meses.

En los últimos 8 años de historia política colombiana no he visto ni oído y menos leído a ningún compatriota que haya votado por los últimos 2 mandatarios asumiendo algo de responsabilidad en sus desaciertos y menos que se sientan arrepentidos por su desempeño, y es muy fácil entender el por qué, los últimos gobiernos son de su total agrado y lo que para muchos es un desastre, para ellos es normal y básicamente votaron por ese desastre de forma consciente, para mejor decirlo esos mandatarios los representaron de la mejor y más eficaz manera.

Hoy millones de colombianos sienten alegría, fe y esperanza mientras otros millones están en histeria colectiva, con ira y con desconsuelo, lo curioso es que la polaridad cambió, ya no son los mismos de siempre quienes celebran sino al contrario y ahí es donde viene mi invitación a expresar la ira de manera inteligente, no como el Alejo del 2014 sino como el del 2018. Es normal sentir frustración cuando tu voto no fue el que ganó y es más normal todavía sentirse feliz cuando tu candidato fue el ganador, pero es en el manejo de la felicidad y de la ira donde se conoce a las personas y donde vemos que tanto hemos avanzado en ser gente de bien o como dice María Clara Villegas Ser Gente.

En 4 años tendremos nuevamente elecciones y será una nueva oportunidad para elegir un candidato que le sirva al país, ve revisando muy bien lo que sucede estos 4 años, seamos muy críticos con todo lo que haga este nuevo gobierno y no permitamos que nos vuelvan a gobernar mal como ha pasado en casi 200 años de historia republicana.

Y recuerda, estar siempre de acuerdo es para mediocres.

1 comentario en “La ira no es el problema, la ira mal expresada si…”

  1. Totalmente cierto ,como dicen por ahí comemos callados y por eso los resultados de este país, siempre aceptando todo lo w nos hacen ,es hora de sacar valentía y saber decir no me gusta no estoy de acuerdo no lo.voy a hacer …

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