La envidia, el peor de los defectos

La envidia reflejada en el día a día

El primer crimen de la historia de la Humanidad se cometió por la envidia que un hermano le tenía al otro. Sentir envidia es solo una muestra de nuestra ausencia de propósito y peor aún, de nuestra falta de enfoque.

Cuando tenemos el por qué claro, definido y estamos determinados a vivir en él, nuestro enfoque se vuelca a ese propósito y no nos queda tiempo de ver qué hacen los demás, cómo lo hacen y para qué lo hacen.

Hay personas que todos los días se despiertan y su primer pensamiento es: ¿“a quién le jodo la vida hoy”?.

Es una especie de ritual donde la dinámica diaria es escanear nuestro entorno y atinar el ojo a ver a quien le huevoneo su existir, ya mañana elijo otro, pero hoy mi tarea es joderle la vida a alguien.

¿Y cómo lo hacen?

La envidia

Simple, comentarios ponzoñosos, quejas, reclamos, enviando videos tóxicos acerca de políticos o figuras públicas, subiendo a sus estados en las redes sociales
sátiras o indirectas.

Poniendo quejas ante la administración del conjunto por estupideces, llamando a la policía por que los niños hacen mucha bulla al jugar, pendientes de si el vecino alquiló su apto un fin de semana para denunciarlo, midiendo cada uno de los detalles por más mínimos que sean para poder poner una queja (el pan de subway no mide 15 cm. sino 14.47 cm).

Son personas minúsculas con una sed de venganza para las cuales cualquier insignificancia es motivo de pelea, bochinche y reclamaciones.

Son personas intoxicadas por su propio espíritu el cual está poseído por otro ente peor, que es el de la envidia y la rabia.

No toleran el crecimiento del otro y siempre buscan justificaciones para cada una de sus propias limitaciones, en función del éxito del otro.

Si al otro le va bien es porque hizo las cosas mal, es un ladrón, es un narco, es un corrupto, es un(a) prepago, entre otros calificativos despóticos que usan en el día a día.

Este tipo de personas no viven para soñar, para crecer y para entregarle a las próximas generaciones un mundo mejor. Estas “seudopersonas”, viven única y exclusivamente para sufrir, para dañar y para hacer del mundo un lugar más complejo de habitar.

Lo único que puedes hacer con estas personas es alejarte de ellas en términos físicos y emocionales.

¡Alejo, pero es mi mama!

No importa, aléjate.

El peor defecto: la envidia

No quiere decir que no la quieras, ni que jamás la volverás a ver, pero si no tomas distancia emocional de ella, te va a entorpecer la vida. Esas personas tienen la capacidad de arrastrar a los demás a su propia desgracia y son impactantemente influyentes y posesivas.

El mal de ojo es la energía que nos envían los otros cuando no quieren que triunfemos y la razón de ser es muy simple:

Si triunfamos, dejamos en evidencia su toxicidad y su falta de determinación en la vida. Así que prefieren hacer fuerza para que nos vaya mal y así no cargar con su fracaso.

Conclusión: Haz las cosas en silencio y que nadie sepa cuáles son tus intereses.

Como dice el dicho, el que come Callao come dos veces.

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