El Grinch de la Navidad

Grinch
Este 31 de diciembre que acaba de pasar me acosté a las 9:00 pm y no le di el feliz año a mi familia como ha sido costumbre por muchos años.

 

¿Por qué?

Ese día me levanté a las 6:00 am y trabajé junto con uno de mis colaboradores en unas cabañas que tengo en un municipio del mar caribe colombiano, así que a las 9:00 pm ya mi cuerpo quería descansar. No tenia metas preparadas, ni maleta para darle la vuelta al barrio y mucho menos tenia  uvas, lentejas, ni cucos amarillos para la buena suerte.

Sentí en esta ocasión un deseo enorme de descansar para que el 1ero de enero del siguiente año, o sea este, me encontrara con las ganas y la energía para seguir trabajando en las cosas que amo y que me generan propósito. Sin hacer mucho ruido me alejé de la reunión familiar y me metí en la cama a dormir. Sentí a mi esposa a las 12:00 am ir a darme un abrazo y un beso y seguí durmiendo como si fuera un día común y corriente.

El grinch de la navidad o un alma con propósito o una combinación de los dos, no lo se. Solo se que a mis casi 40 años ya la navidad no representa lo mismo que a los 15 años o a los 25, ya es una época que tengo claramente identificada como el mes de los excesos, del licor, de la mala alimentación y del endeudamiento sin propósito. Por esto es que ahora celebro de una manera diferente esta graduación anual y me alejo lo más que puedo de la “civilización” con el fin de no escuchar el ruido de la pólvora, el bullicio de los borrachos y los centros comerciales atestados de personas en busca de llenar sus vacíos a través del consumo.

¿Qué me gusta de esta época?

Los villancicos, el pesebre y la natilla con buñuelo, también me gusta la sensación de cierre de ciclos y la posibilidad de comenzar de nuevo haciendo las cosas bien. Tener años de 365 días es algo que nos permite medir, trazar y hasta soportar ciertas situaciones de la vida que si no fueran de esa manera ni las podríamos comprender.

En este orden de ideas, creo que llegar al doceavo mes del año y no tener mucho que pedir, ni metas pospuestas de años anteriores es una satisfacción que suple por completo esas fiestas que otrora nos hacían amanecer con un guayabo de mierda y que desde mi cábala personal siempre he pensado que es la peor forma de iniciar un nuevo ciclo. Siento que empezar el año aliviado, con energía y con el propósito en firme es la mejor manera de celebrar una época del año donde lo común es comportarnos como imbéciles.

Grinch

Mi invitación es que empieces ya, es AHORRA o nunca, es el momento de trabajar, de poner metas excitantes, de ver estos 12 meses del 2024 como un rompecabezas al que cada mes le ponemos más fichas y vamos paso a paso dándole forma, y con una imagen clara de como queremos vivir, cuanto dinero queremos ganar, como nos lo queremos ganar entre otra metas, vamos a lograr que este año la tribu de grinch aumente y que empecemos a crear una nueva cultura de la navidad donde desaparece la pólvora y aparece el ahorro, donde ya no hay borrachos de licor sino de felicidad, donde no hay quemados con voladores sino jóvenes logrando nuevos títulos educativos y que el ultimo día del año sea para gritar de felicidad las 8:00 pm ¡LO LOGRÉ HPTA! y de ahí pa’ la cama a empezar de nuevo.

Decía el padre Ignacio Larrañaga “la hora del esfuerzo y la dedicación es tu hora, El resultado no te pertenece”
Feliz 2024 mi Gente.

2 comentarios en “El Grinch de la Navidad”

  1. De acuerdo con vos Alejo, yo también soy una grinch hace varios años, no porque no me guste compartir con mi familia, obviamente tenemos una «celebración» qué viene a ser más un compartir por tradición porque ya no le encuentro sentido al trasnocho, al licor, el bullicio y los excesos… amo levantarme temprano y saber que puedo aprovechar mis días y tener mi mente clara.

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