Meditaciones sobre la Libertad Verdadera
«Ser mi propio jefe» —proclamaba el espíritu de una generación— era el mantra más seductor del amanecer del siglo XXI.
Éramos jóvenes, hastíos de contemplar a nuestros progenitores consumirse en la rutina laboral, despojados de tiempo y esperanza. Anhelábamos una existencia más libre, más significativa.
A los veintiséis años, abracé la quimera de la independencia laboral sin comprender el verdadero precio de semejante empresa. Mi primera travesía como empresario de mí mismo concluyó en una derrota económica de proporciones descomunales: ochocientos ochenta millones perdidos, nueve años de servidumbre a las deudas
La segunda etapa de mi peregrinaje reveló una verdad más profunda: había construido un patrimonio material, sí, pero a costa de mi integridad espiritual y corporal.
Un solo fragmento de tiempo —cuatro horas entre el alba y la primera luz del día— me mostró la verdadera naturaleza de esta existencia:
Un torrente de interrupciones, de urgencias, de calamidades:
La muerte inesperada de una mascota
Alarmas que se disparan sin sentido
Accidentes fortuitos
Deudas pendientes
Infraestructuras que se desmoronan
Comunicaciones que exigen atención inmediata
Trece transferencias bancarias antes de que el reloj marcara las diez de la mañana. Trece pausas en el flujo de la existencia. Comprendí entonces que ser tu propio jefe no es más que una estratagema del capitalismo para incrementar nuestra producción sin propósito. Recordé las palabras de un sabio: «El más rico es aquel cuyos placeres son los más baratos».

La verdadera libertad no reside en ser algo o alguien, sino en desprenderse de las expectativas. No se trata de ser Don Alejandro, con su maraña de responsabilidades, sino de ser nadie: un espíritu libre, capaz de disfrutar de una cerveza con amigos, de una visita familiar, de la simple existencia.
El teléfono debería sonar no para recordarnos nuestras obligaciones, sino para invitarnos a vivir.
Mi historia —la historia de Don Alejandro— está llegando a su fin. Y en ese final, encuentro el principio de la verdadera libertad.
Nota: Al concluir esta meditación, tanto Brisa como Gaia ya no habitan este plano terrenal.

10 comentarios en “Meditaciones sobre la Libertad Verdadera”
Alejo, tu texto es una sacudida necesaria. Nos vendieron la idea de que ser nuestros propios jefes era la cumbre de la libertad, pero como bien dices, muchas veces terminamos más encadenados que antes. Lo que compartes es una lección de vida invaluable. Y lamento profundamente la partida de Brisa y Gaia. Sé que los animales no son solo compañía, sino parte de nuestra esencia y hogar. Que su recuerdo te siga acompañando en este nuevo camino hacia la verdadera libertad.
Muy bna la reflexión
Y muy oportuna
Exacto, el propósito de vida ya está, es vivir. Vivir en consciencia y desde la no contemplación, conectada con nuestra alineación del ser.
Gracias Alejo por compartir y realizar esta invitación a una pista de aterrizaje llamada presencia.
Chevere alejo ,gracias por tus acertadas palabras,, el propósito más brutal que para mi existe es la vida y todo lo q ella conlleva,,
Wowwww que maravillosa reflexión!oye que le paso a los peluditos estoy en asombro!
Recibo tus sabias reflexiones con el alma sorprendida. Creemos ser conscientes de que no debemos dedicar tanto tiempo al conseguir, acumular y después disfrutar, pero la realidad inconsciente es otra. Quisiera no tener que pasar experiencias como las tuyas, además quisiera una varita mágica para transformar esas viejas creencias que están en mi adn, pero sé que sólo desde mi propio compromiso y respeto a mi existencia debo ponerme en el camino de la plenitud y no necesariamente porque tenga muchos años, sino porque debería ser nuestra premisa de vida desde el primer aliento, vivir en conciencia, por eso hay que aprovechar los momentos buenos, los nada buenos y los seres que llegan a nuestras vidas, para ayudarnos a verla con otros ojos. Gracias Alejo y gracias al universo que guió a Gaia y a Brisa a tu vida. Un abrazote.
Alejandro hermano , al inicio de tener contacto contigo y con la comunidad de tan bendecida marca ALEJO ORTIZ por este medio en diferentes plataformas , hizo y sigue haciendo parte en ese despertar constante y que ahora se que va a ser un proceso continuo , dia tras dia hasta
hasta que el creador me
Cambie de plano . GRACIAS POR EXISTIR
Vivir, crear y compartir. Gracias Alejo eres un gran maestro de vida.
Las perritas siempre te acompañaran, están en tu corazón!
Precisamente las circunstancias como el divorcio, y las deudas me trajeron a esta maravillosa comunidad, que sin duda ha sido de las mejores cosas que me han sucedido, mil gracias a Alejo por abrirse a compartir sus experiencias y conocimientos desde la esencia de tu ser, todas las personas y animalitos que pasan por nuestras vidas dejan una enseñanza, nos aportan, nos suman, que bueno que aprendamos a ver con amor esa luz que hay detrás de la oscuridad de quienes nosotros muchas veces por ego las señalamos (cosas no tan buenas), es ahí donde mas debemos aprender, nuestro paso por este plano físico es pajero. Mil gracias a los hombres y mujeres de la comunidad que comentan y aportan, a todos los leo y de todos algo aprendo, bendiciones enormes.
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