Así comienza esta canción…

Hoy no quiero felicitar a las mujeres en su día; me parece inapropiado y, en el fondo, creo que es una sutil manera de expiar culpas.

Mi mensaje para ustedes mujeres —todas las mujeres: las que nacieron mujeres, las que en el camino se convirtieron en mujeres, las que nunca pudieron serlo y las que en el fondo quieren serlo— es simple: perdón.

Les tocó un compañero de viaje mal equipado en valores y principios, que desde las narraciones religiosas se ensañó con maltratarlas y hacerlas culpables de los males del mundo. Desde la deliciosa manzana que estaba ahí solo para el Dios hombre, hasta la profesión de la Magdalena y la esposa de Lot que desobedeció y se convirtió en sal.

La historia de la mujer en los cánones religiosos es una historia de obediencia, sumisión y maltrato, y de ahí deriva gran parte de la violencia que hoy en día se genera sobre la mujer en todo el mundo. Y digo en parte, porque la misma naturaleza del ser humano, hecho a imagen y semejanza de sus dioses, es violenta por naturaleza y siempre busca imponerse ante otros a través de la narrativa, de la fuerza o de sistemas de castas diseñados por hombres y para hombres.

La parte más abominable de las guerras y la política de los hombres siempre la pagan las mujeres y los niños que, según esa misma narrativa con la que nos educaron, son responsabilidad de las mamás. Las cifras de niñas abusadas son enormes, las de mujeres maltratadas y golpeadas por sus parejas, inacabables. Justo mientras escribo este texto, otra mujer está siendo molida a golpes por su pareja y un niño está siendo abusado por una persona de confianza como un familiar cercano o un profesor. Las leyes están diseñadas para defender a los hombres o a las difuntas, porque cuando una mujer abusada y cansada de denunciar termina asesinada, es ahí donde la ley sí hace su trabajo y encuentra las evidencias suficientes para judicializar al maltratador.

Hoy, en el día de la mujer de 2025, mi mensaje para las mujeres es muy simple: aléjense de las religiones y aléjense de los hombres, hasta que, por arte de magia, por coincidencias inexplicables y porque el destino fue generoso con ustedes, aparezca una persona que las acompañe en la vida y las trate como iguales, como seres humanos valiosos y sin ningún tipo de prejuicio sobre el rol de la mujer. Una pareja que las invite a ser profesionales, líderes, sabias, fuertes, independientes, valiosas y, sobre cualquier cosa, mujeres.

En conclusión, las invito a que de pareja se consigan mejor a otra mujer.

Perdón.

Scroll al inicio